6.9.17

Exposición Homenaje a José Núñez Larraz. DA2 Salamanca


Hasta el 24 de septiembre de 2017

Goya y James

Desde que observó la más enigmática de las Pinturas Negras de Goya, una incomodidad del tamaño de una lenteja se había instalado en el pecho de nuestro pequeño protagonista. Tal era, que decidió preguntar a su madre Helene, si sería posible algo nada común hasta la fecha, volver sobre un cuadro. Cómo no... -dijo para sí su mamá-. Con más razón tratándose de una obra nacida de lo desconocido, y mientras se le juntaban en el presente los luminosos silencios de Rothko y los campos de nácar de Andrew Wyeth, fue nuevamente insistida por el bueno de James Mala:
 - Creo que el perro es como si fuese Goya.
 - La obra se ha dado en titular, "Perro semihundido"
- ¿Él le puso ese nombre?
- No.
- ¡Lo sabía!
- ¿Qué quieres decir?
- ¿No lo ves?
- No ¿qué hay que ver?





- Que hay otra persona en el cuadro.
- No hijo, el perro está sólo -afirma Helene con voz de arpa-.
- En realidad no es un ser humano. Es uno que vivía dentro de Goya.
- Explícate James...
- Es muy fácil, cuando se metía para adentro como un caracol, no era un caracol sino un perro que caminaba y olfateaba por sus interiores para hablar con ese que vivía al fondo, detrás de la loma.
- Si no hay nadie James, son sólo manchas que se formaron al arrancar las pinturas de las paredes de La quinta del sordo...
- Si lo hay mamá, pero es difícil de ver. Tiene la cara redonda como los ángeles de los cuadros, está en la mitad de la pintura. Es como una sombra ¿lo ves?
- Creo que sí, tiene la cabeza algo inclinada como una marioneta sin hilos.
- Eso.
- Y el cuerpo es una mancha que cae por detrás de la loma.
- Y sólo se puede ver si miras como un perrito. Igual que los pájaros ¿a qué sí mamá? ¿a que sí?
- Los pájaros...-murmura Helene-.
- Tres pájaros que ya no se ven porque están volando hacia el fondo pero el perrito sabe que están porque oye como pían.
- Es como si fuera su ángel de la guarda. James...
- ¿Qué mamá?
- Que además de la lucha contra la adversidad, tendré en cuenta la posibilidad de que el perrito sea el propio Goya.
- Me gustaría saber de qué hablan...
- Y a mí ¿vemos otra?
- Vale, pero que conste que este es de los cuadros que más me gusta.
- Consta.
- Del mundo.
-Vale. ¿Qué me dices de esta?
- No parece de Goya...
- Hay mucha diferencia de calidad entre las Pinturas Negras.
- ¿Por qué?
- Porque las pintó sobre los muros de la Quinta del Sordo, su casa de Madrid y como había algunos paisajes previos, en varias escenas decidió reutilizados. Después, al pasar las pinturas a otro soporte muchas perdieron calidad pues fueron bastante retocadas, aunque otras no.
- ¿Era mayor cuando las pintó?
- Sí, tenía ya cerca de ochenta años, no le quedaba mucha vida por delante.
- ¿Por qué se pegan así?
- Fue un tipo de duelo, a garrotazos, que llegó a utilizarse en algunos pueblos hace mucho tiempo. Es una pelea a muerte, no pueden huir pues están enterrados por las rodillas.
- ¡Qué bestias!
- Eso pensaba el pintor, a veces los hombres son capaces de anularse.
- Los animales no se entoñan...
- No, cualquiera se avergonzaría de esta escena.
- ¿Quién es esta señora?
-Josefa Bayeu
- Tú eres más guapa mamá.
- Gracias James, tenía más o menos mi edad en esa pintura, pero no creas que no era bonita...
- Ummm...- carraspea James con los carrillos de fresa de Carmencita acariciándole las circunvoluciones-
- Es un retrato de una mujer alerta, fíjate bien.
 - ¿Sabes que pienso mamá?
- Dime...
- Que ella sabía que Goya hablaba con uno en sus adentros.
- Puede ser, cuando alguien alcanza a ver hasta allí, se le refleja en los ojos.
- Me gusta mucho Goya mamá ¿podemos ver más?
- Claro, el próximo día empezaremos por el principio de su vida.
- Vale, y el perrito lo vemos otra vez.
- Las veces que quieras James.

2.9.17

Uslé y James

       
 -          Hace tiempo que no hablamos mamá.
-          Tienes razón ¿hay algo que te preocupe?
-          No.
-          ¿Alguna sugerencia?
-          Sí.
-          Tú dirás…
-          Me gustaría ver lo nunca visto -dice James como quien habla del tiempo-. 
-          ¿Te refieres a algo que no se parezca a nada que podamos ver por la calle?
-          Eso.
-          Ya has tenido delante algunas pinturas realizadas desde el otro lado.
-          Ya, pero es que me gustan mucho.
-          Vale, echa un vistazo.
-          ¿Sabes? puedo mirarlo mucho tiempo seguido si quiero. Sólo me recuerda un poco a Gordillo, pero este cuadro sí que parece que lo ha pintado una persona. Parece más, más...
-          ¿Jugoso?
-          Es como los helados de agua que no te llenan.
-          ¿Quieres decir que no te gusta?
-          Lo que quiero decir es que puedes comerte un helado de agua y sentirte bien después mamá.
-          Te resulta digestivo quizá…
-          Creo que sí.
-          Seguro que al pintor no le parece mal que alguien piense que su cuadro es digestivo,  que hace la vida un poco más llevadera. -Piensa Helene sin despegar los labios-.
-          ¿Cómo se titula mamá?
-          River of love.
-          Entonces puede ser el río mirando para abajo, desde un avión y lo de los lados es el campo que los agricultores tienen siempre ordenado.
-          Puede haber algo de eso, pero déjame enseñarte otra para que veas que está realizada desde el otro lado.
-          Da gusto, es muy tranquila.
-          Pertenece a una familia de cuadros que se llama Pensé que revelabas y el cuadro se titula, Colorado.
-          Girada también sería bonita…
-          Sí.
-          ¿Por qué sabes que está hecha desde el otro lado?
-          Ahora lo verás. ¿Qué pasa cuando le das la vuelta a un guante?
-          Que se ve lo de dentro.
-          ¿Y sirve el guante?
-          Sí.
-          ¿Y ves además cómo está cosido?
-          Pues también.
-          ¿Si fueras con los guantes del revés que pasaría?
-          Que la gente me diría que me los pusiera del derechas.
-          ¿Y si no hubiera gente?
-          No sé…
-          Y si tu madre te dijese que el revés, a veces es el derechas.
-          Iría con ellos del revés mamá.
-          Bien, ¿recuerdas los ojos de Elizabeth Bass, esos túneles kilométricos hacia su vida y los fondos oscuros de Rembrandt?
-          Claro, se oían violines muy bajitos, como si los tocasen músicos del tamaño de la cabeza de un alfiler, tenía que estar todo en mucho silencio para oírlos.
-          ¿Y el perrito del príncipe  Felipe Próspero?
-          También, lo pintó Velázquez y estaba subido en una silla del palacio que se quemó. En la habitación hacía mucho frío, pero el perrito estaba bien.
-          De acuerdo. Todas esas pinturas donde se ven animales, ventanas, amuletos y seres humanos son también una composición como esta, lo que ocurre es que los ojos de Elizabeth Bass y del perrito faldero a veces no nos dejan ver.
-          ¿A dónde quieres ir a parar mamá?
-          A que si fuésemos capaces de percibir únicamente las formas y los colores de estos cuadros,  nos daríamos cuenta de que existe en ellos una composición. ¿Estás de acuerdo James?
-          Sí, pero es difícil ver un perro en un palacio y no ver el perro ni el palacio.
-          En muchos casos la composición es un escenario donde luego se sitúa el perro, la silla, una casa de campo, una persona, un molino, etc.
-          Te sigo mamá.
-          Cuando se compone sin intención de colocar otras cosas después, la pintura…
-          ¡Es abstracta!
-          Sí, pero cuando además se compone desde el otro lado…
-          ¿Entonces no es abstracta?
-          Exacto, aunque parezcan abstractas no lo son. Este es el caso.
-          ¿Colorado no es una pintura abstracta?
-          Algo que está tan cerca del corazón humano, no puede ser  abstracto.
-          Mira esta otra pintura se titula Mississippi  y pertenece a la misma familia.
-          ¿También está cerca del corazón humano?
-          Toda la serie lo está.
-          ¿Puedo pensarlo al revés mamá?
-          Explícate.
-          Si veo una pintura con cosas dentro como una vaca o un barco, ¿puedo llamarla abstracta si está lejos del corazón humano?
-          Claro que sí. Pero sólo entre nosotros.
-          ¿Por qué?
-          Para que las personas te entiendan.
-          ¿Y si no hubiese personas?
-          Siempre hay personas…Muchas veces las cosas que pertenecen al lado que no se ve, han de quedarse allí, no deben salir fuera.
-          ¿Por qué?
-          Porque pertenecen a ese lado.
-          Y si las digo.
-          Pueden empezar a agostarse como las flores tardías de Fantin-Latour.
-          Pues  vaya…  ¿y yo puedo hacer una composición?
-          Claro.
-          ¿Cuándo?
-          Un día de estos, empezaremos por lo más sencillo e iremos avanzando.
-          ¿Y podré hacer como aquel americano que pegaba periódicos, letras y maderas que se encontraba en su pueblo y dejaba gotear pintura en un cuadro rosa muy muy grande que tenía?
-          ¿Quieres pintar cómo Rauschenberg?
-          Ese, ese sí que era bueno – dice James asintiendo rítmicamente-. Cuando haga mi composición ¿puedo hacer lo que se me ponga?
-          James no me gusta esa expresión…-dice Helene inquisitivamente-
-          ¿Pero se puede?
-          Ya verás que no.
-          ¿Por qué?
-          Eso te lo responderás tú mismo cuando te pongas manos a la obra.
-          Me espero entonces.
-          Sí. Uno más y te explico cómo los hacía. Este es Danubio.
-          ¿Y por qué ha hecho…?
-          Espera James.
-          Es que tengo una pregunta sobre Danubio.
-          Aguántala para el final.
-          Verás la idea de esta familia de cuadros es rellenar la superficie con trazos conectados con los latidos de su corazón.
-          Mamá, mamá…
-          Ya sé que me vas a decir lo de la isla de Tashima de Boltanski, y sí, ambas piezas tienen que ver con la identidad.
-          Era eso,sí.
-           Verás, para pintar estos lienzos que suelen tener más de dos metros de lado, Juan Uslé sella las ventanas de su taller y espera a que se haga el silencio más profundo de la noche.
-          ¿Uslé puede oír los violines de Rembrandt?
-          Por supuesto. Completamente a solas consigo mismo ha intentado más de 50 veces transcribir lo que de particular tiene cada uno, la identidad interior. Ya me entiendes, pintar lo que no se ve, que es de lo que va todo esto.
-          ¿La identidad está cerca del corazón humano mamá?
-          Él cuenta que cuando estuvo en la India, le saludaban pronunciando la palabra Namasté.
-          ¿Qué significa?
-          "Saludo a lo diferente que hay en ti", a tu genuina identidad humana. Eso es lo que lleva intentando representar con esta familia de cuadros durante años James.
-          ¿Y eso se puede hacer?
-          Creo que es imposible pintar el alma de cada uno, de hecho todos los cuadros terminan refiriendo a algo, un rio, un aeropuerto, un número…Pero se acerca.
-          ¿Entonces?
-          ¿Entonces qué?
-          Que no lo ha conseguido...
-          Pero se acerca. Se ha dado cuenta de algo y es un elegante productor de lo nuca visto que es lo que pediste ¿verdad?
-          Sí.
-          Cada corazón es único, hay que tenerlo presente y respetarlo siempre.
-          Me gusta eso que dices mamá.
-          Tenías una pregunta sobre Danubio…
-          Ya no. Era sobre la línea ondulada de arriba.
-          ¿Y qué querías saber?
-          Por qué estaba allí, pero creo que es parte de lo diferente que hay en este pintor.
-          No está mal.-sonríe Helene- ¿Acabamos?
-          Uno más, como lo del principio, un polo de agua.
-          Claro que sí.
-        Mamá.
-          ¿Qué?
-          Puedo pedirte otra cosa.
-          Sí, James
-          No me digas el título.
-          Vale.
-          Este, sí que.