- ¿Quién es?
- Christian Boltanski.
- ¿Y que está pensando?
- En sus cosas.
- ¿Cuales?
- Cosas sobre la vida, la muerte, la identidad...
- ¿La identidad?
- Sí, le preocupaba el hecho de que cuando una persona desaparece, también lo hace su historia, sus pensamientos y lo que ha sentido...
- ¿Donde está?
- No lo sé, pero me gusta pensar que está en la costa de Normandía, por donde entran las nubes en Europa.
- Es como un cuadro que se ha hecho de verdad, un environment parecido a aquel que vimos de la anciana triste con su gatito negro..
- Ahh.. “The wait” de Kienholz
- Sí.
- Es la misma idea, ambos presentan un historia contada con imágenes y cosas.
- Pasaba lo mismo con los iglúes de Merz, el reno, los numeros Fibonacci
- Fibonacci.
- Eso.
- El truco de estas obras está en enhilarlas, muchas personas las rechazan porque la impresión no les gusta, entonces dicen un par de frases para sentirse tranquilos y se quedan fuera de la historia. ¿Qué crees que quiere decir?
- Haber, hay fotos, cada una tiene una luz y todas están conectadas. Debajo hay unas cajas viejas con números.. no sé. Que se conocieron cuando estaban vivos y sus cosas están en una caja vieja a la que nadie hace caso.
- ¿Por qué piensas que no están vivos?
- Porque las fotos están movidas como las de Richter, y como dijiste que aquellas vivían entre el olvido y el recuerdo, las personas de estas fotos también podrían estarlo. Parecen casi muertas. En las cajas oxidadas están sus cosas, algunas fotos, un reloj, una cadena. Ya sé que no hay nada dentro, pero son para eso.
- Mira, estamos en lo que Boltanski llama, “No man´s land”.
- ¡Qué de ropa! también hay cajitas y luces, y una grúa..
- Sí, la mano mecánica baja y coge un gran puñado de prendas que luego deja caer de cualquier manera sobre la montaña. Realiza la misma operación una y otra vez.
- ¿Para que?
- Es para que pensemos en el azar de la vida..
- ¿Por qué un montón está tirado y los otros están colocados en el suelo?
- Verás, al igual que ocurre con Merz o con Kienholz, los significados no son exactos. El decía lo siguiente al respecto: “..en vez de hablar con palabras trato de hacerlo con imágenes. Y la ventaja de hablar con imágenes es que éstas son más imprecisas que las palabras”
- Con las imágenes se puede jugar más.
- Exacto.
- Entonces todas las ropas representan a personas de las que ya no se sabe casi nada. Sólo les queda una caja con un número como identidad...
- Si, están al borde de desaparecer del todo. Mucha gente, relaciona esta obra con lo que sucedió en los campos de concentración de la segunda Guerra Mundial. A algunos prisioneros empezaban a anularlos poniéndoles un número...
- Así les quitaban el nombre...todavía no hemos llegado ahí en el cole.
- Cuando llegues, intenta acordarte de toda esta ropa amontonada...y de la luz.
- ¿La luz?
- Si es muy importante, significa vida, y ambas son frágiles.
- ¿Mamá que es lo que se está oyendo todo el rato?
- Es la grúa que retumba.
- No, lo otro..
- Ah...son un montón de corazones latiendo a la vez, se me había olvidado decírtelo.
- ¿De verdad?
- Sí, es una grabación, si quieres pueden grabar el sonido de nuestro corazón para utilizarlo en el futuro ¿qué te parece?
- No sé... me da cosa.
- Lleva desde el 2005 grabando el sonido de los corazones de las personas. Tu identidad no va a mermar porque graben tus ruidos, al contrario..
- ¿Pero no suenan igual?
- No, son como huellas dactilares, cada corazón tiene su tempo, a veces difieren en diezmilésimas de segundo, pero todos laten en tiempos y de modos diferentes.
- ¿Entonces no hay ningún corazón que lata como el mío?
- Ninguno.
- Pues vamos...
- Es allí. -Durante unos minutos Helene y James se dejan grabar el latir de sus corazones. Según las intenciones de Boltanski, estas grabaciones irán a un gran archivo de corazones en la isla japonesa de Teshima. Para James fue una experiencia confusa, aún tendría que esperar largo tiempo para comprender.
13.8.11
12.8.11
Asalto a la naturaleza. La eclosión del paisaje
Nació como género independiente a finales del XVI y principios del XVII, cuando el ser humano recurre a la naturaleza que le rodea para poner orden en el mundo. El Prado invita a admirar las visiones de los mejores paisajistas de la época.
Hasta el 25 de septiembre.
Hasta el 25 de septiembre.
11.8.11
9.8.11
Merz y James
- ¿Qué es eso?
- El esqueleto de un iglú.
- Parecen la patas de una araña, ¿puedo entrar?
- Claro.
- Se está a gusto.
- ¿Qué se siente?
- Es diferente a estar fuera, me hace sonrreir, ¿a ti te gusta mamá?
- Mucho, quizá sea el iglú más delicado de Mario Merz.
- ¿Hizo muchos?
- Bastantes, mira allí hay uno doble.
- No puedo dejar de mirar el reno.
- Normal.
- ¿Por qué?
- No sé, pero me pasa lo mismo.
- ¿Y el número?
- Tiene que ver con la secuencia de Fibonacci.
- ¿Qué es?
- Una serie de números que se siguen hasta el infinito mediante la suma de los dos anteriores. Los inventó Fibonacci en el siglo XIII. Verás; 1 1 2 3 5 8 11..
- Diecinueve, treinta, cuarenta y nueve..
- Eso es, creo que 10946, es un número de la serie.
- ¿Y por qué está ahí?
- Un número Fibonacci indica infinitud.
- ¿De renos?
- No creo. Los significados de los iglúes de Merz no son exactos. Es agradable mantener a Fibonacci, un reno y un iglú, dando vueltas en la cabeza.
- Es verdad; un reno entró en un iglú y se comió mil números Fibonacci.
- No sé... yo prefiero pensar que la naturaleza representada por el reno y lo que hace el hombre a bien con ella, como cúpulas o iglúes, nos resguarda.
- Pues a mí me place imaginar un reno comiendo números...¿entonces los iglúes son como cúpulas?
- Si, él decía que, ”era un lugar casi mágico que infunde protección y sensaciones religiosas”. Pone en contacto dos mundos de un modo muy respetuoso.
- Entonces, ¿el niño que tenía su propia cúpula de cielo, es como si tuviera un iglú de Merz en la cabeza?
- Sí, y además, al igual que aquella cúpula de Anselm Kiefer era translúcida, los iglúes de Merz, son siempre abiertos. Hasta en los más opacos deja ranuras para comunicar el espacio de dentro y el de fuera.
- ¿Para qué?
- Para que exista comunicación.
- Mamá.
- ¿Qué?
- ¿Son como si viésemos algunas cosas que hay dentro de la cabeza? Pensamientos...
- Sí.
- Quiero ponerme debajo del reno y las ramas.
- Creo que no va a poder ser...-Helene mira a ambos lados. Se da cuenta de que están solos. Da un inesperado azote a James y le susurra: -Vamos, date prisa- Él sale disparado. Atraviesa el primer iglú. Llega hasta el centro del segundo y se sienta con las piernas cruzadas. Mira para arriba y piensa que dentro parece haber más sombra, y que los atadillos de ramas, resultan acogedores. Tener un reno con un neón azul pastel encima de su cabeza, le produce una gracia insospechada. Ríe sin saber por qué y Helene vuelve a urgirle a que salga, James se pone de pié y regresa hacia su mamá.
- ¿Qué tal?
- ¡Guay!
- ¿Se está a gusto?
- No sé, me ha dado la risa.
- Ya he visto, ¿por qué?
- Creo que es por el reno, está tieso...
- Es la piedra clave de la cúpula...-James vuelve a reír- hay iglúes muy grandes.
- ¿Cuánto? ¿cómo una casa?
- Como una cúpula de una iglesia mediana. Están en medio de la naturaleza y en alguna plaza.
- Mira mamá, la rama se sale del iglú, se parece a las neuronas que pintaba Ramon y Cajal cuando miraba por el microscópio. Es como si se quisieran salir. No se me olvida el reno mamá.
- A mi tampoco.
- ¿Pone fuerza en italiano?
- Sí, además de los números, a veces escríbía frases de neón.
- Me gusta.
- Y a mí.
- El esqueleto de un iglú.
- Parecen la patas de una araña, ¿puedo entrar?
- Claro.
- Se está a gusto.
- ¿Qué se siente?
- Es diferente a estar fuera, me hace sonrreir, ¿a ti te gusta mamá?
- Mucho, quizá sea el iglú más delicado de Mario Merz.
- ¿Hizo muchos?
- Bastantes, mira allí hay uno doble.
- No puedo dejar de mirar el reno.
- Normal.
- ¿Por qué?
- No sé, pero me pasa lo mismo.
- ¿Y el número?
- Tiene que ver con la secuencia de Fibonacci.
- ¿Qué es?
- Una serie de números que se siguen hasta el infinito mediante la suma de los dos anteriores. Los inventó Fibonacci en el siglo XIII. Verás; 1 1 2 3 5 8 11..
- Diecinueve, treinta, cuarenta y nueve..
- Eso es, creo que 10946, es un número de la serie.
- ¿Y por qué está ahí?
- Un número Fibonacci indica infinitud.
- ¿De renos?
- No creo. Los significados de los iglúes de Merz no son exactos. Es agradable mantener a Fibonacci, un reno y un iglú, dando vueltas en la cabeza.
- Es verdad; un reno entró en un iglú y se comió mil números Fibonacci.
- No sé... yo prefiero pensar que la naturaleza representada por el reno y lo que hace el hombre a bien con ella, como cúpulas o iglúes, nos resguarda.
- Pues a mí me place imaginar un reno comiendo números...¿entonces los iglúes son como cúpulas?
- Si, él decía que, ”era un lugar casi mágico que infunde protección y sensaciones religiosas”. Pone en contacto dos mundos de un modo muy respetuoso.
- Entonces, ¿el niño que tenía su propia cúpula de cielo, es como si tuviera un iglú de Merz en la cabeza?
- Sí, y además, al igual que aquella cúpula de Anselm Kiefer era translúcida, los iglúes de Merz, son siempre abiertos. Hasta en los más opacos deja ranuras para comunicar el espacio de dentro y el de fuera.
- ¿Para qué?
- Para que exista comunicación.
- Mamá.
- ¿Qué?
- ¿Son como si viésemos algunas cosas que hay dentro de la cabeza? Pensamientos...
- Sí.
- Quiero ponerme debajo del reno y las ramas.
- Creo que no va a poder ser...-Helene mira a ambos lados. Se da cuenta de que están solos. Da un inesperado azote a James y le susurra: -Vamos, date prisa- Él sale disparado. Atraviesa el primer iglú. Llega hasta el centro del segundo y se sienta con las piernas cruzadas. Mira para arriba y piensa que dentro parece haber más sombra, y que los atadillos de ramas, resultan acogedores. Tener un reno con un neón azul pastel encima de su cabeza, le produce una gracia insospechada. Ríe sin saber por qué y Helene vuelve a urgirle a que salga, James se pone de pié y regresa hacia su mamá.
- ¿Qué tal?
- ¡Guay!
- ¿Se está a gusto?
- No sé, me ha dado la risa.
- Ya he visto, ¿por qué?
- Creo que es por el reno, está tieso...
- Es la piedra clave de la cúpula...-James vuelve a reír- hay iglúes muy grandes.
- ¿Cuánto? ¿cómo una casa?
- Como una cúpula de una iglesia mediana. Están en medio de la naturaleza y en alguna plaza.
- Mira mamá, la rama se sale del iglú, se parece a las neuronas que pintaba Ramon y Cajal cuando miraba por el microscópio. Es como si se quisieran salir. No se me olvida el reno mamá.
- A mi tampoco.
- ¿Pone fuerza en italiano?
- Sí, además de los números, a veces escríbía frases de neón.
- Me gusta.
- Y a mí.
7.8.11
6.8.11
Las inquietudes de Juan Gris
50 obras de Juan Gris en el Museo Paul Valéry de la ciudad mediterránea de Sète (Francia).
El recorrido de la exposición recuerda también que el artista no fue "solo pintor de naturalezas muertas, sino también de personajes y en menor medida de paisajes".
El recorrido de la exposición recuerda también que el artista no fue "solo pintor de naturalezas muertas, sino también de personajes y en menor medida de paisajes".
4.8.11
Hopper y James
- Mamá, lo de fuera es negro.
- Según se mire...
- La escalera que sube hacia el interior de la casa, también es negra...
- Si.
- ¿Por qué están pintados con el mismo color?
- En el recibidor hay una sala según se sale a la derecha. Fuera, a lo lejos, clarea, seguro que si pudiésemos ir hasta allí, disfrutaríamos de una apacible extensión bajo nuestros zapatos.
- ..el camino no parece agradable.
- La casa parece más segura que el paisaje ¿Quieres quedarte?
- No.
- Vamos...
- ¿Es la casa del descansillo donde hemos estado?
- Podría serlo...
- Es antigua, seguro que huele a madera vieja como una iglesia y hay fantasmas..
- Los fantasmas no existen. Es una gran casa aislada en medio de la nada..
- Se parece a aquella casa de la chica que no podía levantarse porque tenía las piernas débiles..
- Ahh, la que pintó de Andrew Wyeth en Christina´s world. Hay similitudes entre ambos pintores, los temas son semejantes y ambos representan lo que ven de un modo "realista".
- Aquella estaba en medio de un inmenso sembrado del mismo color, sólo que aquí el tren pasa por delante.
- La vivienda se construyó antes que la línea ferroviaria. Mira James, casi todas las ventanas del piso bajo y la torre están echadas. Sólo las amansardadas están abiertas...
- Vive alguien.
- Si, aún vive alguien. Sabes, esta casa inspiró a un director de cine, Hitchcock, que hizo una película de suspense, en la que la acción se desarrollaba en un lugar semejante.
- ¿Puedo verla?
- Es de miedo..
- Ummm...
- Mira
- Es muy bonita
- ¿Te lo parece?
- Sí, Carmencita va a ser así de mayor.
- ¿Cómo lo sabes?
- Porque tiene los carrillos de fresa..y está pensando en sus cosas.
- ¿Qué quieres decir?
- Que el túnel de atrás es como si fuera lo que piensa, que no está a la vista y lo de delante, la cafetería, sería..
- La vida corriente..
- Eso.
- Está esperando a alguien. Quizá esa persona no acuda a la cita, pues ella ya ha comenzado a tomarse el té o el café. Puede que espere a alguien de sus pensamientos, por eso tarda.
- En cuanto nos vayamos, a lo mejor llega y se pone a hablar y reír. Me gusta aunque esté un poco triste. ¿Es elegante?
- Mucho, tanto la pintura como la chica. En realidad es la mujer de Hopper la que aparece en todas sus obras. Ella no quería que otras mujeres posaran para él.
- ¿De todos los cuadros?
- Si, se puede ir viendo el paso del tiempo sobre ella.
- Vaya...el color de la mesa parece un trozo de iceberg. Hay un puntito azul de hielo en el fondo.
- Aunque parezca una escena intrascendente, es un cuadro importante.
- ¿Qué te parece este?
Helene sabe que James va a rodear el poste del medio de la calle. A pasar la mano alrededor de los colores que otrora daban vueltas, provocando un movimiento algo hipnótico. Se va a acercar a los descansillos de las tiendas, y ojear por los cristales, y quién sabe, quizá entre en la peluquería de caballeros y se siente en el gran sillón de barbero, haciéndose resbalar en el holgado cuero burdeos. Seguro que al salir suena una pequeña campana que le hace girarse, para luego ir calle arriba o calle abajo, hasta ver de donde viene la sombra larga y a donde va. Es domingo a primera hora de la mañana y aunque es verano, parece que hace algo de fresco, pero a James nunca le ha molestado el frío. Con el sol dando en los colores de la calle de esa forma, el silencio y la soledad se guardan un poco.
- Mamá, en esta calle no hay ruido. Ni siquiera hay vencejos chirriando. ¿Qué es la farola metálica de colores?
- Un poste de barbero.
- Da vueltas.
- ¿Cómo lo sabes?
- Porque se mueve.
- ¿Es el pintor?
- Sí, mira, está con Jo, su mujer.
- No mira a la cámara.
- Está trabajando en una de sus últimas obras. Habitación vacía soleada.
- ¿Ella es la chica que esperaba en la cafetería?
- Sí, Carmencita también envejecerá...
- Ummm... ¿puedo ver la habitación vacía?
- Claro.
- El sol no calienta. No me place.
- Qué expresión es esa...Es normal, -se dice- a sabiendas de que lo que James rechaza es el vacío, su cortante sensación es opuesta a la condición de los niños. Mira, -le indica- este es el autoretrato de Edward Hopper de mediana edad.
- Parece normal.
- Claro.
- Según se mire...
- La escalera que sube hacia el interior de la casa, también es negra...
- Si.
- ¿Por qué están pintados con el mismo color?
- En el recibidor hay una sala según se sale a la derecha. Fuera, a lo lejos, clarea, seguro que si pudiésemos ir hasta allí, disfrutaríamos de una apacible extensión bajo nuestros zapatos.
- ..el camino no parece agradable.
- La casa parece más segura que el paisaje ¿Quieres quedarte?
- No.
- Vamos...
- ¿Es la casa del descansillo donde hemos estado?
- Podría serlo...
- Es antigua, seguro que huele a madera vieja como una iglesia y hay fantasmas..
- Los fantasmas no existen. Es una gran casa aislada en medio de la nada..
- Se parece a aquella casa de la chica que no podía levantarse porque tenía las piernas débiles..
- Ahh, la que pintó de Andrew Wyeth en Christina´s world. Hay similitudes entre ambos pintores, los temas son semejantes y ambos representan lo que ven de un modo "realista".
- Aquella estaba en medio de un inmenso sembrado del mismo color, sólo que aquí el tren pasa por delante.
- La vivienda se construyó antes que la línea ferroviaria. Mira James, casi todas las ventanas del piso bajo y la torre están echadas. Sólo las amansardadas están abiertas...
- Vive alguien.
- Si, aún vive alguien. Sabes, esta casa inspiró a un director de cine, Hitchcock, que hizo una película de suspense, en la que la acción se desarrollaba en un lugar semejante.
- ¿Puedo verla?
- Es de miedo..
- Ummm...
- Mira
- Es muy bonita
- ¿Te lo parece?
- Sí, Carmencita va a ser así de mayor.
- ¿Cómo lo sabes?
- Porque tiene los carrillos de fresa..y está pensando en sus cosas.
- ¿Qué quieres decir?
- Que el túnel de atrás es como si fuera lo que piensa, que no está a la vista y lo de delante, la cafetería, sería..
- La vida corriente..
- Eso.
- Está esperando a alguien. Quizá esa persona no acuda a la cita, pues ella ya ha comenzado a tomarse el té o el café. Puede que espere a alguien de sus pensamientos, por eso tarda.
- En cuanto nos vayamos, a lo mejor llega y se pone a hablar y reír. Me gusta aunque esté un poco triste. ¿Es elegante?
- Mucho, tanto la pintura como la chica. En realidad es la mujer de Hopper la que aparece en todas sus obras. Ella no quería que otras mujeres posaran para él.
- ¿De todos los cuadros?
- Si, se puede ir viendo el paso del tiempo sobre ella.
- Vaya...el color de la mesa parece un trozo de iceberg. Hay un puntito azul de hielo en el fondo.
- Aunque parezca una escena intrascendente, es un cuadro importante.
- ¿Qué te parece este?
Helene sabe que James va a rodear el poste del medio de la calle. A pasar la mano alrededor de los colores que otrora daban vueltas, provocando un movimiento algo hipnótico. Se va a acercar a los descansillos de las tiendas, y ojear por los cristales, y quién sabe, quizá entre en la peluquería de caballeros y se siente en el gran sillón de barbero, haciéndose resbalar en el holgado cuero burdeos. Seguro que al salir suena una pequeña campana que le hace girarse, para luego ir calle arriba o calle abajo, hasta ver de donde viene la sombra larga y a donde va. Es domingo a primera hora de la mañana y aunque es verano, parece que hace algo de fresco, pero a James nunca le ha molestado el frío. Con el sol dando en los colores de la calle de esa forma, el silencio y la soledad se guardan un poco.
- Mamá, en esta calle no hay ruido. Ni siquiera hay vencejos chirriando. ¿Qué es la farola metálica de colores?
- Un poste de barbero.
- Da vueltas.
- ¿Cómo lo sabes?
- Porque se mueve.
- ¿Es el pintor?
- Sí, mira, está con Jo, su mujer.
- No mira a la cámara.
- Está trabajando en una de sus últimas obras. Habitación vacía soleada.
- ¿Ella es la chica que esperaba en la cafetería?
- Sí, Carmencita también envejecerá...
- Ummm... ¿puedo ver la habitación vacía?
- Claro.
- El sol no calienta. No me place.
- Qué expresión es esa...Es normal, -se dice- a sabiendas de que lo que James rechaza es el vacío, su cortante sensación es opuesta a la condición de los niños. Mira, -le indica- este es el autoretrato de Edward Hopper de mediana edad.
- Parece normal.
- Claro.
3.8.11
El fin de la historia y el retorno de la pintura de la historia
Así se intitula la exposición en el DA2 de Salamanca, que estará abierta hasta el 15 de noviembre.
La exposición se articula en torno a tres bloques temáticos: fundamentalismo religioso, teatro del miedo y la guerra al terror y manifestaciones.
La exposición se articula en torno a tres bloques temáticos: fundamentalismo religioso, teatro del miedo y la guerra al terror y manifestaciones.
1.8.11
El siglo dorado de la pintura portuguesa
A través de un discurso expositivo basado en un criterio cronológico, combina esa secuencia con la agrupación de las obras de una interesante comparación estilística e iconográfica, con el fin de documentar y cuestionar los conceptos de originalidad e identidad nacional
Del 21 de junio al 2 de octubre de 2011 en el Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Valladolid
Del 21 de junio al 2 de octubre de 2011 en el Museo Nacional Colegio de San Gregorio de Valladolid
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